Hay un problema con recomendarle Lovecraft a alguien que nunca lo ha leído: si le pones en las manos En las montañas de la locura o El caso de Charles Dexter Ward, hay una buena probabilidad de que abandone al tercer párrafo. Lovecraft escribe denso, con frases largas, vocabulario arcaico y una obsesión por adjetivos como "ciclópeo", "indecible" e "innombrable" que puede resultar agotadora.

Sin embargo, para incursionar en sus historias, hay algunas que resultan más digeribles. Estos cinco cuentos son precisamente, esos que puedes leer, entender el universo de Lovecraft y no perderte en el intento. Están ordenados de más accesible a más exigente, y cubren las ideas centrales del autor.

1. Dagon (1917)

Por qué empezar aquí: es uno de los primeros cuentos "maduros" de Lovecraft y, sobre todo, es corto. Diez páginas. Un marinero que escapa de un barco capturado durante la Primera Guerra Mundial queda a la deriva y termina en una extensión de tierra emergida del fondo del océano, donde encuentra algo que no debería existir.

No puedo hablar de más porque te estaría contando toda la historia, pero es una de las más populares.

2. La sombra a través del tiempo (1936)

Es la obra más ambiciosa (y la última) de Lovecraft en cuanto a alcance conceptual, pero paradójicamente una de las más fáciles de leer. A pesar de su extensión, fluye sin las trabas estilísticas de otras obras tardías del autor. Estarías leyendo a un Lovecraft más maduro en su estilo.

La historia sigue a un profesor de economía política que sufre un colapso en 1908 y, durante cinco años, su personalidad es reemplazada por algo que no es él. Cuando recupera el control de su cuerpo, empieza a tener sueños que no son sueños, y a sospechar lo que ocupó su mente durante ese tiempo.

Funciona perfecto como segunda lectura porque te muestra la escala completa del horror cósmico sin pedirte todavía que digieras estructuras narrativas complejas.

3. El color que cayó del cielo (1927)

El propio Lovecraft lo consideraba su mejor cuento. Un meteorito cae en una granja de Nueva Inglaterra y libera algo que no es exactamente una criatura, ni una enfermedad, ni una radiación. Es un color, uno que no existe en el espectro visible humano, y va corrompiendo lentamente todo lo que toca: el agua, las plantas, los animales, la familia que vive ahí.

Este cuento es la mejor demostración de lo que hace único a Lovecraft. El horror no es el conocido monstruo con tentáculos, sino la idea de que el universo contiene fenómenos que nuestros sentidos y nuestro lenguaje no están equipados para procesar.

O también puedes ver la adaptación cinematográfica del mismo nombre, protagonizada por Nicolas Cage y Madelaine Arthur. Aunque mantiene la esencia de la obra, esta combinada con conceptos más modernos y tecnológicos.

4. La llamada de Cthulhu (1928)

Es el cuento que dio nombre a todo un subgénero y a uno de los personajes más icónicos del horror en la cultura popular.

Lo que realmente lo hace memorable es su estructura. La historia se construye a partir de tres documentos que, en un inicio, parecen no tener relación entre sí. Poco a poco, el narrador los va uniendo hasta revelar una imagen que ojalá nunca hubiera descubierto. Esa idea, que el horror surge al conectar piezas dispersas que por separado parecían inofensivas, terminó convirtiéndose en un modelo para todo un siglo de ficción de terror.

Aviso: el cuento contiene pasajes con racismo explícito, especialmente en la sección del culto en Luisiana. Es un rasgo que aparece a lo largo de la obra de H. P. Lovecraft, y conviene tenerlo en cuenta antes de empezar.

5. La sombra sobre Innsmouth (1936)

Es lo más cercano a una novela corta que vamos a recomendar aquí, y para este punto ya estás listo. Un estudiante toma un autobús barato hacia un pueblo costero medio abandonado de Massachusetts y se da cuenta, demasiado tarde, de que algo no está bien con la gente del lugar. Sus rostros, su manera de caminar, los rumores sobre lo que hacen de noche.

Lo que distingue a Innsmouth es el ritmo. Hay una secuencia de huida nocturna por las calles del pueblo que es, sin exagerar, una de las mejores escenas de tensión de toda la literatura de terror del siglo XX. Y el desenlace, en lugar de resolver el horror desde fuera, lo lleva hacia adentro del propio narrador, lo cual lo vuelve mucho más perturbador que un final tradicional.

Cómo leerlos

Casi toda la obra de Lovecraft está en dominio público, así que conseguirla es trivial. Si prefieres leer en inglés, la web The H. P. Lovecraft Archive tiene los textos originales gratis y bien organizados.

Una recomendación: no los leas seguidos. El estilo de Lovecraft satura rápido por la densidad de los párrafos y palabras que podrían parecerte demasiado rebuscadas. Funcionan mejor si los lees por momentos.

Si después de estos cinco quieres seguir, los siguientes pasos naturales son El horror de Dunwich, El caso de Charles Dexter Ward y, ya como examen final, En las montañas de la locura. Para entonces los adjetivos Lovecraftianos no te van a molestar. Probablemente hasta los vas a extrañar.