El sol comenzaba a atravesar por la única ventana que tenía aquel cuarto casi desértico, de no ser por un calendario colgado en la pared opuesta a la ventana, un bate recargado a una cabecera de una cama individual, una máscara de plástico con forma de diablo color rojo y dormido en ella, el dueño de todo lo anterior.
Faltaba poco para que llegara el medio día y para ser viernes, el vecindario estaba muy silencioso. Si se prestaba la atención suficiente el silencio resultaba sepulcral debido que ni el cantar de las aves podía escucharse. Cuando Character despertó, no pudo evitar darse cuenta de que había una sensación extraña en el ambiente, tal sensación podía identificarse como incertidumbre con un poco de miedo.
Character era un personaje un tanto curioso, tenía el físico y el sentido del humor de un joven de diecisiete años, aunque ya hacía demasiado que había dejado esa edad atrás, la cifra podría superar los tres dígitos, su piel era de un color negro azabache cómo el carbón. En su cuerpo no había cicatrices ni arrugas, incluso sus dedos no tenían uñas ni huellas dactilares, no había rastro de alguna de seña particular. En su rostro no se encontraba ninguna nariz o boca solo un par de ojos marrón oscuro y unas cejas que al igual de su cabello entre rizado y alborotada, eran color blanco. Llevaba puesta un hoodie color gris y unos pantalones de mezclilla deslavados.
Se levantó de la cama y tomo un bulto que unos segundos antes usaba como almohada, lo sacudió un poco revelando una chamarra azul con dos serpientes las cuales podían parecer gemelas sino se tomaba en cuenta que una era blanca con ojos negros y la otra negra con ojos blancos en la espalda acompañadas de una leyenda que decía "Magic Chaos".
El silencio que emanaba el exterior de la habitación inquietaba a Character que aún sin contar con boca su personalidad era lo contrario a silenciosa.
En el camino a la puerta algo llamó su atención de reojo por la ventana, detuvo su camino para observar con cuidado. La distancia era grande y el objeto que ahora había captado toda su atención era pequeño. Enfoco bien la vista. Una bandera roja ondeaba en la terraza de un edificio, en medio de la bandera, un círculo blanco con bordes dorados, un cuerpo amorfo de cuatro cabezas serpentinas con una cola y una mano se dibujaba en el centro.
Solo una cosa pudo sacarlo de ensimismamiento, otras banderas ondeaban de igual manera en las terrazas de los demás edificios cómo si no importará el tamaño y la finalidad de las edificaciones, la bandera tenía el mismo tamaño y diseño. Al ver las que estaban más cercanas a él, pudo distinguir el verdadero diseño.
A pesar de ser algo difícil debido a la anatomía de Character, su sangre se helo de un momento a otro. Aquello que creía era una serpiente con cuatro cabezas no era más que una figura reconocida en casi todo el mundo.
La silueta de una espada entrelazada en un anillo color negro se situaba tras de lo que en otro contexto podría decirse "La joya de la corona". Una cruz suástica al centro de toda la composición.
Algo malo había pasado. Era el año 2024, el movimiento nazi había sido detenido hace más de setenta años. Adolf debería estar muerto o al menos es lo que se sabía en ese momento. De un salto regreso hasta su cama, se coloca la máscara en el rostro y la sujetó con unos elásticos por la parte de atrás. Tomo el bate y corrió hacia la salida del cuarto, una puerta de madera color blanca con la señalética de un hotel viejo que indica la salida.