"A veces cuando me siento mal me gusta venir al malecón a ver las estrellas, fumarme un porro, me gusta escuchar como las olas se rompen entre las piedras y la tranquilidad del lugar me hace recordar que jamás podré amar a un chico como amo al océano"
Félix era un chico normal de preparatoria, alto, medio bronceado, con un cabello obscuro crespo, en su oreja tenia su perforación que se hizo cuando recién cumplió 18 años a escondidas de sus papás, su caminar era torpe, mientras aventaba una lata de fourloko hacia las piedras, Félix acababa de pasar por su primer "evento canónico", se dio cuenta que le gustaba un chico. Su corazón se sentía de piedra al ponerse a pensar mas en la situación y que hacer para que todo estuviera bien. Batallaba en abrirse a las personas por miedo de que juzgaran la manera en la que aprendió a querer. Su cabeza era un remolino de sentimientos y pensamientos.
Se sentó en la piedra mas alejada del borde del malecón, miro hacia la distancia y veía como poco a poco se ocultaba el atardecer en el horizonte.
No noto que había alguien mirándolo desde las rocas.
Después de un rato podía ver la luna reflejada en el mar, la división del mar y el rio y a lo lejos una embarcación que se alejaba de la costa.
"como quisiera alejarme de aquí y no poder sentir nada"
Se decía a si mismo en su cabeza mientras veía en su mente la mirada del chico que tanto quería, sus ojos dormilones, la manera en la que sonreía como niño pícaro, lo seguro que se sentía a su lado a pesar de solo pasar tiempo con el; pero esos pensamientos y ese dolor en el pecho combinado con las lagrimas que salían de el en ese momento no ayudaban nada con la situación.
"Llorar es de maricones"
"Siempre con tus pendejadas"
"Deja de sentir, cálmate"
Le repetía su padre cada que le ganaban sus sentimientos, pero el no podía evitar ser así, no podía evitar ser diferente, no podía dejar de sentir mas de lo normal, preocuparse, querer tanto, sentir ese cariño.
A veces sentía que su corazón se le iba a salir del pecho de tanto amor que podía sentir y aunque sabia que no estaba mal , nunca aprendió como controlarlo.
Saco de su bolsillo su encendedor y prendió su cigarrillo que lo alumbro levemente en la obscuridad del malecón. Una sola lagrima resbalo de su mejilla.
De repente un ruido abrupto interrumpió sus pensamientos y miro hacia todos lados, un mapache será?. fue lo primero que vino a su mente, el lugar estaba plagado de ellos y era normal encontrarlos por ahí.
—Hey que pedo, hay alguien ahí??? — grito mientras se levantaba rápidamente de donde estaba sentado y miraba a todos lados .
—Ho...Hola... — le respondió una voz baja y tímida que salía detrás de una roca del malecón.
Félix se asomo con extrañeza y alcanzo a ver a un chico pálido como la luna con unos shorts y playera sentado en el borde, como si lo estuviera espiando pero al mismo tiempo queriendo ser encontrado.
El chico que parecía de su edad, salió de su escondite para revelar que era unos centímetros mas alto que el, tenia una piel blanca como la luna, unos ojos grandes y expresivos color obscuro que se perdían entre su cabello rubio despeinado, traía un collar colgando y su mirada se veía perdida pero antes de que su mente pudiera generar mas ideas o posibilidades este lo interrumpió
—Una disculpa si te espante pero me dio mucha curiosidad verte prender eso en tu boca, no te lastima? — refirió el chico apuntando hacia el cigarro que tenia Félix prendido en la mano
Félix escucho como hablaba con un acento bizarro como si fuera extranjero, al fin no era raro que en esta época del mes hubiera gente de otros lados de visita.
—Ah no ma, perdón si te molesta el humo lo apago, o que? nunca has fumado? — le pregunto algo sacado de onda
El chico negó con la cabeza y siguió analizando como lo sostenía, como se encendía y las formas que el humo formaba en el aire.
—Quieres probarlo?— le pregunto Félix acercándoselo a su cara , el chico se asusto y se echo para atrás en un brinquito pero después se acerco mas a el y lo tomo.
—Como lo hago? Podrías guiarme? — le pregunto como si fuera un niño pequeño preguntando por instrucciones.
Felix río.
Este se volvió a sentar en la orilla de la piedra y le hizo un gesto a el chico para que hiciera lo mismo junto a el.
Al estar los dos sentados, volvió a tomar el cigarrillo de su mano y le dio un jalón para exhalar el humo levantando la cabeza mirando hacia el cielo, formando con el humo un circulo.
—WOW ESO SE VE TAN GENIAL! – exclamo el chico mirando asombrado el humo en el cielo, era como un niño en un show de payasos.
—Inténtalo tu, anda! — le respondió Felix pasándole el cigarrillo de nuevo, el chico lo tomo e intento copiar lo mismo que había visto que el hizo pero dio una bocanada de aire y empezó a toser horriblemente. El chico rapidamente solo le devolvió el cigarro a Felix y tosió tambaleándose de lado a lado mirando al cielo.
—Como pueden hacer eso? Por Ki eso sabe horrible! — el chico contesto entre risas y tosederas. — Meterse eso en la boca debería ser ilegal!
—Peores cosas me he metido en la boca créeme... — le contesto riendo Felix dandole otro jalón al cigarrillo, pero al mismo tiempo dándose cuenta lo imprudente que había sido su comentario pero noto gracias a dios que el chico no lo entendió.
— A todo esto, como te llamas? — le pregunto Félix mientras apagaba el cigarro por un costado en el piso
—Hmmm, Danek y el tuyo?
— Wow que nombre tan chingón! Eres gringo? me llamo César Félix, Felix 'pa los compas.
—Mucho gusto, Felix 'pa los compas, tienes un nombre interesante.
Se dieron la mano pero Felix noto lo frio que estaba su piel y lo pálido que se veía a su lado. Como su piel se sentía como si estuviera muy reseca pero al mismo tiempo suave.
No sabia que los gringos fueran tan pálidos y fríos, tal vez era el sereno o un skincare especial.
Félix noto que cuando le dio la mano duraron mas tiempo del normal sosteniendose, como si nunca lo hubiera hecho antes.
Ambos rieron.